domingo, 14 de junio de 2015

Menos mal que existe Italia

Imagen: Duomo de Florencia, foto de Rodrigo Soldon https://creativecommons.org/licenses/by-nd/2.0/


Parece casi imposible que exista Italia,
Ese estrecho acanalamiento de la vida hacia el cielo
Que, sin embargo, no provoca dejar el suelo.
De cuento, que en colinas de Toscana
Descansen pardos leones majestuosos
Soñando con blanquiverdes gacelas.
Menos mal que en cuadrados garibaldianos
Las casas van vestidas de domingo
Sin perder la traviesa inocencia
De quien sale a la calle con alegría.
Que entre tierra y mar el ocaso
Compactó una maravilla perezosa
De calli de luz con melenas de agua,
O la señora agua creó un palacio para su servicio.
Menos mal que existe esa excepción
De belleza sin medida en la medianía humana
Y así el sueño loco puede hallar su espacio
Y la esperanza sentir una aprensión incrédula
Al notar que no está decepcionada.

                                                    © Luis de la Rosa


sábado, 6 de junio de 2015

Mortal se pregunta si, tras ser elegida por un dios, se consumará.

Imagen: "Voluptas", de Jean-Baptiste Greuze


¿Si recibo el mordisco
Del placer que me triture
Me cornee y me voltee,
Llegaré entonces la vida
Como ola a atravesar,
Que se rompe hecha presente
Sin que haya marcha atrás?
¿Si adorando el promontorio
Indudablemente duro,
Ascendiendo yo a mis labios
En un blando estrangular,
En un generoso espasmo,
Siento al dios inquebrantable
Hablarme con su misterio,
Con fluida lengua rodear;
La huérfana equidistancia
Entre un sentido y otro,
La intemperie del silencio
De mil voces que se anulan,
Una voz las moverá?
¿La conciencia en soledad
Siempre en ansia y siempre en viaje
También entrará al hogar?


                                                                                                  © Luis de la Rosa


lunes, 1 de junio de 2015

Los niños se desbordan


"Ángel llorando", de la catedral de Amiens


Los niños, cuando desborda
La angustia, el dolor, como un agua
Vertida demasiado rápido en el vaso,
Producen en seguida el reflejo de respuesta:
El lloro angustioso, el hipo, la autopena.
Luego no dejará rastro porque es lanzado
Diurno al aire que pasa.
Pero al adulto se le aposenta,
Testigo de mirada atenta.
Y su llanto le juzga
Sin palabras y el adulto se las pone,
Las adecuadas: fracaso.

Estamos demasiado bien envueltos
Con paños doblados y anudados 
Aparentemente anodinos.
En ellos recogemos nuestro nombre
Y atributos, para que no se nos derramen.
Y el dolor atraemos sin gota que se escape.

                                                       © Luis de la Rosa